El nuevo colapso neoliberal y su repetida estela de genocidio económico
Marcos Chávez M.
Refundación 09-02-2010
"[Pero] el sol brillaba, no teniendo otra alternativa, sobre lo nada nuevo". Murphy, 1938
"[Pero] pronto, a pesar de todo, [estaré] por fin completamente muerto". Malone muere, 1952
Samuel Beckett
Entre 1988 y 1994, México era considerado “como un modelo de transición económica y política de un sistema dirigido por el estado hacia una estructura de libre mercado (…), [hecho que le había permitido] alcanzar el estatus cercado al primer mundo”, según Alan Greenspan. [1] Fue considerado como un “alumno ejemplar” por los alborozados promotores y beneficiarios del “consenso” de Washington, como los clasificó taxonómicamente John Williamson; [2] es decir, el gobierno estadounidense, los organismos multilaterales, las grandes corporaciones, los “think tanks” y sus apologistas que se reúnen en Washington, según Paul Krugman, [3] como si fuera un sínodo nocturno bajo la inspiración del platónico “filósofo rey”, para conspirar en contra del resto, porque el gobierno mexicano tuvo la audacia necesaria para arroparse escrupulosamente con los remozados harapos de la decimonónica “modernidad” de la “utopía liberal” y hacer tragar a las mayorías, súbita y brutalmente, sin consenso y contra sus intereses, la “píldora amarga” —expresión de Adam Przeworki— [4] de las políticas estabilizadoras y de ajuste estructural popularmente conocidas como neoliberales.