Privilegiar el rumor
Nora Patricia Jara La Jornada 13 de Febrero de 2010
La ciudad de México amenaza convertirse poco a poco en una zona de desastres: primero, la influenza el año pasado, luego la escasez de agua y ahora recientemente las tormentas que anegaron y dejaron sin luz y servicios por más de 24 horas a buena parte de los habitantes de la capital, ante una autoridad rebasada por los acontecimientos y en espera de que no se politice la falta de previsión. Sin embargo, para la otra parte de los capitalinos, la mayor preocupación fue en este inicio de 2010 el ataque en un supuesto prestigiado bar a un futbolista en altas horas de la madrugada, lo que propició una serie de ataques contra las autoridades de la delegación Álvaro Obregón y del Gobierno del Distrito Federal al no poder tomar control de los hechos y apegarse a la versión de calumnia y rumor que se desató en la televisión y la radio. Pese a que en los años recientes la sociedad se ha transformado, participando cada vez más en la difusión de ideas y haciendo más amplios los espacios de libre expresión, lo que ha significado su evolución política, aun 5.8 por ciento de los mexicanos atienden los rumores y los comentarios como fuente de información veraz, según datos de la UNAM publicados en 1996. Y el Instituto Federal Electoral sostiene que en nuestro país la televisión informa de política a más de 58.6 por ciento la población. Los rumores en el caso de la agresión a Salvador Cabañas ocultan la verdad de los hechos y la autoridad a cargo de la PGJDF no ha podido sin equívocos aclarar las circunstancias en que el futbolista, ahora casi a salvo, pero oportunamente desmemoriado, fue atacado.
Privilegiar el rumor es informarse con base en datos falsos y la falsedad es el fruto del ocultamiento, de lo oscuro. En lo político, es favorecer el regreso de esquemas autocráticos que creíamos haber superado en ésta, la ciudad más liberal e informada del país.