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martes, 19 de enero de 2010

Chile: derrota histórica

Chile: derrota histórica
PorEsto 2010-01-19
Por Ricardo Andrade Jardí


Hagan sus apuestas: ¿Cuánto tiempo tardaremos en ver cómo los avances “democráticos” en Chile son cancelados en nombre del libre mercado y la hamburcolademocracia que empezará a imponerse en esa agredida nación a partir de hoy? ¿Cuánto tiempo tardará Chile en convertirse en una nación telebasura al servicio de la inmoralidad empresarial? ¿Cuánto tiempo tardaremos en ver a los militares pinochetistas abusando del poder e imponiendo el miedo y el odio como en el pasado reciente de ese país?
Tan sólo baste de ejemplo ver cómo subieron las acciones de las empresas del electo “nuevo” presidente de Chile.
La derecha latinoamericana avanza, al mismo tiempo que la izquierda extraviada en el supuesto “fin de la historia” se vuelve la comparsa de las dictaduras empresariales y, carente de discurso, construye plataformas electorales y “promesas” de cambio dentro de la legalidad burguesa. Dentro de un esquema que no le quite el sueño a ningún detentador de los medios de producción e intenta articular un “discurso social”, pretendidamente socialista, pero, eso sí, neoliberal.
Es ahí donde hay que aterrizar el análisis de lo que sucede hoy en nuestra América. Honduras, Haití y Chile, son ejemplos recientes de los descalabros que la izquierda ha construido por sí sola.
Si bien Haití responde a otras lógicas mucho más complejas. Pero igual es un ejemplo de lo mucho que se la ha permitido al imperio, ante discursos “opositores” de la moderna y madura izquierda continental, que no mencionan palabras como explotación, colonialismo, imperialismo, lucha de clases, fascismo, capitalismo salvaje y un montón de etcéteras, para no perder raiting ante la enajenada audiencia de las telecracias oligarcas, que son ya los verdaderos gobiernos de facto, en el continente. México y Honduras son un buen ejemplo de cómo una nación puede ser conducida por la basura programática de los medios masivos de comunicación en manos de empresarios inmorales que hacen del chantaje, la manipulación y el dolor humano, el mejor negocio de todos los negocios, al imponer subjetividades opresivas que no encuentran más alivio que en consumir modas y productos inútiles y chatarra que los mantengan convenientemente entretenidos en trivialidades, mientras una minoría de empresarios ladrones deciden el presente y el futuro de cientos de miles de personas que dejan de ser parte esencial de una sociedad como tal, para ser convertidas en tele-espectadoras zombies y “ciudadanos” a modo de la madura y moderna sociedad competitiva que requiere la imposición de una “democracia” libre de mercado.
La derecha afila ya sus garras. A Chile llegó para quedarse y antes transitarán a un México fecalista, que abandonar el poder por cualquier vía. Las derechas no son demócratas, no creen en la voluntad de los pueblos, aunque en épocas electorales se cuelguen de esas voluntades.
El regreso de la derecha al poder en Chile es una mala noticia para el Continente. Aunque en el fondo no veremos tampoco muchas diferencias con el saliente gobierno y en cambio sí veremos un deterioro de la vida social para favorecer empresas y consorcios: la rapiña de los menos, contra la reproducción de la miseria de los más.
La dictadura de Pinochet impuso el neoliberalismo en Chile y el triunfo del empresario derechista, el domingo 17 de enero, no es más que la continuación de ese nefasto rumbo que ningún beneficio les traerá a los chilenos, quienes tendrán que sufrir la prepotencia de haber votado a un empresario que sólo velará por sus intereses. Al tiempo que la izquierda (cuando menos la electoral, la otra la de calle es posible que lo tenga más claro) tendrá qué preguntarse qué parte, de su sometido discurso no responde ya a la gente y sus necesidades en lugares donde la historia misma le da la razón a causas más nobles, quizás abandonadas por los institucionalizados partidos “obreros” en el confort de ser izquierdas, sin querer dejar de ser capitalistas.
Chile es una derrota histórica de la izquierda (institucional). Pero es también el parteaguas de todo lo mucho que hay que trabajar aún hacia la construcción de otro mundo posible, donde debe quedar bien claro cuál es el enemigo a vencer y no seguirnos vendiendo la idea peligrosa de que se puede construir un “socialismos más o menos neoliberal”. De lo contrario en los próximos años veremos cómo todo el avance social que se ha cimentado en los últimos años en algunos países del Sur continental sufrirán la misma o peor suerte (Honduras) que la de Chile, país que apenas inicia, “por voluntad propia”, el descenso al infierno neo-empresarial de su “nuevo capitalismo”.

Oscurantismo

Pedro Miguel La jornada 19 de Enero de 2010
Oscurantismo

Todos los años, en el invierno y en el otoño, el valle de México es azotado por vientos intensos que causan derribos de cables y consecuentes apagones y nos llenan los ojos de basuritas. A cambio, nos hacen el favor de limpiar la atmósfera de toda la inmundicia acumulada durante meses y nos permiten contemplar el cielo azul, tal como era hace unas décadas, o como realmente es.
Los cortes de energía eléctrica eran, hasta este año, una molestia muy menor: en 15 minutos, en una hora, o como máximo en tres, el servicio era restablecido y las actividades laborales y domésticas volvían a la normalidad. La culpa no es del viento: el pasado fin de semana, además de los cuerpos extraños en los ojos, los vientos dejaron a oscuras, durante un día entero, o dos, o tres, a cientos de miles de personas a las que, paradójicamente, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) les ha requerido un pago mucho más elevado que en meses anteriores a cambio de un servicio infame.
Ahora mismo, mientras tecleo estas líneas, la acometida llega a 139 voltios –12 por encima del voltaje regular– con caídas ocasionales a 85 o menos. La culpa no es, por supuesto, de los dos centenares de infortunados trabajadores que la CFE subcontrató por medio de coyotajes outsourcing (y de cuyas pésimas condiciones laborales da cuenta un reportaje publicado en La Jornada del domingo: entre 4 y 6 mil pesos mensuales de paga, sabrá Dios qué condiciones de (in)seguridad y en documentada situación de hacinamiento), traídos de Hidalgo, Guanajuato y Querétaro para que se enfrenten, como puedan, con cables de alta tensión serpenteantes y transformadores rejegos.
En Cuba, en tiempos del “periodo especial”, la población sufría apagones constantes provocados por la falta de combustible para las termoeléctricas, por carencia de refacciones, por idioteces burocráticas o por todas esas causas juntas. Hoy en día, los habitantes del centro del país se enfrentan a cortes de energía causados por la insensible glotonería del calderonato y sus asociados, que quieren quedarse, a costa de lo que sea, con la red de fibra óptica de Luz y Fuerza del Centro y, de paso, hacerse de unos miles de millones de pesos adicionales mediante alzas de facto a las tarifas eléctricas.
Desde luego, en Los Pinos y en las oficinas y casas de los funcionarios del régimen, la luz no se va nunca, y nadie ahí se entera de lo que significa pasar un día sin electricidad en la colonia: en los hogares falla el abasto de agua, la comunicación telefónica se vuelve imposible o muy ardua y la comida fresca se echa a perder. Además colapsan las micro y pequeñas empresas: imaginen lo que pasa, sin luz, en un changarro de venta de celulares, en una “estética”, en un centro de copiado, en una abarrotería, en una carpintería, en un taller mecánico. hasta el presidente de la Coparmex, Juan de Dios Barba, está que trina: “Horas perdidas, imposibilidad de prestar servicios, afectación y daño a instalaciones y equipos eléctricos, pérdida de información, imposibilidad para efectuar transacciones bancarias, caos vial e inseguridad, entre otras”, son las consecuencias”, dijo, y deslizó que “un verdadero servicio de calidad mundial –como le llama Calderón a su CFE– debe comprender la garantía de indemnización o pago de daños y perjuicios ocasionados a las empresas como consecuencia de las fallas en el suministro”. ¡Ah!, y por cierto: decenas de miles de familias de electricistas despedidos a la mala llevan tres meses sin ingresos.
Aparte del calificativo que merece la campaña oficiosa que se abate por todo el país contra los derechos sexuales y reproductivos de las personas, en el valle de México el calderonato es, literalmente, oscurantista: dejar sin luz a sus habitantes es la más reciente de sus agresiones contra la capital del país, isla de libertad en la república.
Pagar los recibos espurios distribuidos por la CFE implica convalidar el triple atropello a los electricistas sindicalizados, a los usuarios del servicio y a los ciudadanos que han perdido, por un golpe de pluma de Calderón, una entidad pública. El recurso de inconformidad por esos cobros aberrantes está en www.sme1914.org/?p=1135.

Se agudiza la pobreza de las mujeres campesinas

Se agudiza la pobreza de las mujeres campesinas
Guadalupe Cruz Jaimes
Argenpress 18-01-2010


En un escenario de crisis económica, la falta de proyectos productivos para el desarrollo del campo, el aumento de 15 por ciento del precio de productos básicos, y la reducción de las remesas, agudizaron la pobreza y marginación en la que permanecen las mujeres campesinas del país.

Así lo informó Isabel Cruz Hernández, de la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS), al término de una conferencia de prensa, convocada este día por distintas organizaciones campesinas e indígenas, con el propósito de denunciar el impacto negativo de la política gubernamental en el desarrollo del sector. De acuerdo con Fernando Celis, del Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas (Conoc), durante los primeros días de este año el aumento a productos como: gasolina, diesel, y gas doméstico, además, del incremento al impuesto al valor agregado (IVA) y al impuesto sobre la renta (ISR) -iniciativas del gobierno federal, aprobadas en la Cámara de Diputados por los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI)- propiciaron que el costo de 45 productos básicos se elevara entre un 10 y 15 por ciento.
Entre los productos que aumentaron de precio, desde los primeros días de 2010, están: arroz, atún, sopa, aceite y tortilla, mismos que conforman la dieta de la población campesina. Mientras que el aumento al salario mínimo se mantuvo en 4 por ciento, colocándose entre 54 y 57 pesos al día, lo que implica que las familias tendrán que destinar más recursos para cubrir sus necesidades básicas, sin que perciban un mayor ingreso, lo cual representa una disminución de su poder adquisitivo. A ello, se suma la falta de proyectos productivos dirigidos al campo, para que las y los campesinos puedan sembrar, cosechar y comercializar sus productos, y, de este modo, aumentar sus ingresos, que en promedio son de 27 a 85 pesos diarios.
Esta circunstancia afecta aún más a las mujeres que a los hombres, a ellas “les pega” por la actividad económica, la reducción de ingresos y la administración del presupuesto familiar, refirió la integrante AMUCSS. Ellas, además de realizar sus labores domésticas “deben dedicarse a alguna actividad, agrícola o no, que les genere ingresos”. Asimismo, entre sus estrategias para hacer frente a las carencias reducen el consumo familiar. “Si antes comían huevo o carne una vez por semana, hoy prácticamente desaparecieron de su dieta”, indicó Isabel Cruz. De acuerdo con la especialista en el tema, la inseguridad alimentaria también impacta principalmente a las mujeres del campo, pues, son quienes dejan de alimentarse para que sus hijos y esposos lo hagan. En este sentido, informó Conoc que en 2009, la inseguridad alimentaria pasó de 13.8 millones de personas a 23 millones, este índice de pobreza creció a la par de los presupuestos asistenciales.
Para estos hogares, el programa de transferencias monetarias, Oportunidades, representa hasta 60 por ciento de sus ingresos. Al respecto Isabel Cruz sostuvo que “el enfoque del gobierno federal hacia las zonas rurales es asistencial, no productivo”, esta situación, aseveró, provoca un “estancamiento productivo y de consumo”. A decir de la especialista, el panorama se recrudece por la reducción de 30 por ciento en las remesas, a consecuencia de la crisis económica, ya que las principales receptoras de estos recursos son las mujeres, quienes deben “estirar” lo poco que les llega en espera de la siguiente remesa. Esta circunstancia afecta sobre todo a las receptoras de remesas de Oaxaca, Veracruz, Hidalgo, Puebla, Guerrero, estados en los que la migración es “reciente”, que tiene entre 8 y 10, porque no existen redes económicas sólidas para garantizar el empleo. A diferencia de estados como Jalisco, Zacatecas y Michoacán, donde la población migra desde hace más de 20 años. Por último, Cruz Hernández indicó que aunque no hay estudios que muestren de manera estadística el impacto de la crisis económica en las mujeres campesinas, es una “realidad” que ésta ahonda la pobreza y la marginación que enfrentan desde hace más de dos décadas, sostuvo la experta, con base en la labor de AMUCSS con esta población, en alrededor de 500 comunidades indígenas y campesinas del país.
- Fuente: http://www.argenpress.info/2010/01/mexico-se-agudiza-pobreza-de-mujeres.html

El otro sueño de Martin Luther King

Un sermón de 1967 contra la guerra de Vietnam
El otro sueño de Martin Luther King


Martin Luther King nfoirmationclearinghouse.info


Traducción e introducción para Rebelión de Sebastian Risau.


Martin Luther King, Jr.[1] nació en Atlanta, Estados Unidos, el 15 de enero de 1929. En conmemoración de esta fecha, desde hace ya algunos años, en Estados Unidos se declara feriado el tercer lunes de enero.
Su lucha contra las políticas segregacionistas de los estados del Sur, y por los derechos civiles de la población negra en general, llevada a cabo en la década del 50 y a principios de los años 60, es ampliamente conocida. Sus discursos se hicieron famosos, en particular "Yo tengo un sueño", que pasó a ser considerado una obra maestra de la retórica y que ha sido difundido hasta el agotamiento. Su llamado a la resistencia no violenta le valió el Premio Nobel de la Paz en 1964, así como la aprobación e incluso el elogio de la sociedad estadounidense y su prensa, que en general consideraban que los estados del Sur eran demasiado retrógrados.
Las cosas cambiarían a partir de 1967, cuando Martin Luther King comenzó a ocuparse de la guerra de Vietnam. El sermón que se transcribe mas abajo, "Por qué me opongo a la guerra en Vietnam" (Iglesia de Ebenezer, 30 de abril de 1967), fue denostado por la prensa estadounidense. El New York Times lo atacó en un editorial titulado "El error del Dr. King": "Los hechos pueden ser duros, pero no justifican semejantes calumnias...No hay respuestas simples ni fáciles para la guerra de Vietnam ni para la injusticia racial en este país" El ChicagoTribune publicó un editorial titulado "Martin Luther King se pasa de la raya": "El empalagoso Reverendo Martin Luther King ha pasado a ser una molestia para el movimiento por los derechos civiles desde que le fuera otorgado el Premio Nobel de la Paz. Desde ese momento se ha especializado en hablar en un tono olímpico, en vez de ocuparse de los aspectos prácticos del movimiento por los derechos civiles." La revista Life llego a calificar su sermón de "calumnia demagógica que suena como un guión para Radio Hanoi."
Este sermón volvió a ser de actualidad, aunque poco difundido, durante las guerras de Iraq. Hoy lo es aún más, ya que Estados Unidos no sólo continua con esa y otras aventuras, sino que ahora está gobernado por un presidente negro que dice honrar el legado de Martin Luther King, y que también ha ganado el Premio Nobel de la Paz. Luther King repitió este sermón en varias ocasiones durante 1967, a veces en forma de discurso, en diversos lugares del país. Fue asesinado el 4 de abril de 1968.


Por qué me opongo a la guerra en Vietnam
En cierto sentido, mi sermón de esta mañana no es un sermón típico, pero sigue siendo un sermón, sobre un asunto importante, porque el asunto que discutiré hoy es uno de los mas controvertidos que debe enfrentar nuestra nación. El tema sobre el que predicaré hoy es "Por qué me opongo a la guerra en Vietnam".
Déjenme aclarar desde el principio que yo considero esta guerra una guerra injusta, malvada y fútil. Mi sermón de hoy es sobre la guerra de Vietnam porque mi conciencia no me deja otra opción. Ha llegado el momento de que América escuche la verdad sobre esta trágica guerra. En los conflictos internacionales es difícil llegar a la verdad, porque la mayor parte de las naciones se engañan a sí mismas. Las racionalizaciones, así como la búsqueda incesante de chivos expiatorios son las cataratas sicológicas que nos impiden ver nuestros pecados. Pero ya han pasado los días del patriotismo superficial. Quienes conviven con la falsedad viven una esclavitud espiritual. La libertad sigue siendo el premio que recibimos por conocer la verdad. Jesús dijo: "Conocerán la verdad, y la verdad os hará libres" Yo he elegido predicar hoy sobre la guerra en Vietnam, porque estoy de acuerdo con Dante en que los lugares mas calientes del infierno están reservados para aquellos que en una época de crisis moral mantienen su neutralidad. Llega un momento en el que el silencio se convierte en traición
La verdad de estas palabras está más allá de toda duda, pero la misión que nos impone es de las más difíciles. Incluso cuando las exigencias de verdad interior se hacen acuciantes, los hombres no asumen fácilmente la tarea de oponerse a las políticas de su gobierno, sobre todo en tiempos de guerra. Y tampoco es sin grandes dificultades que el espíritu humano vence a la apatía del pensamiento conformista, dentro de su propio pecho y del mundo que lo rodea. Es más, cuando algunas cuestiones nos desconciertan, como ocurre con frecuencia en el caso de este terrible conflicto, estamos siempre al borde de quedar paralizados por la duda. Pero debemos avanzar. Algunos de nosotros, que ya hemos comenzado a romper el silencio de la noche, hemos descubierto que el llamado a hablar suele ser una vocación de agonía. Pero debemos hablar. Debemos hablar con toda la humildad que corresponde a nuestra limitada visión, pero debemos hablar. Y también debemos alegrarnos, porque en toda nuestra historia nunca ha habido un disenso tan monumental del pueblo americano durante una guerra.
Las encuestas revelan que casi 15 millones de americanos se oponen explícitamente a la guerra en Vietnam. Y hay millones adicionales que no se atreven a apoyarla. E incluso aquellos millones que sí apoyan la guerra, están desanimados, confundidos y llenos de dudas. Esto revela que millones han elegido ir mas allá del cómodo patriotismo, hacia el terreno del disenso firme, basados en los mandatos de su conciencia y en la lectura de la historia. Por supuesto, una de las dificultades de hacerse oír en estos días es que algunos están buscando equiparar el disenso con la deslealtad. Son días oscuros para nuestra nación cuando las autoridades intentan usar todos sus medios para silenciar el disenso. Pero algo esta ocurriendo, y no podrán callar a la gente. Pero la verdad debe ser dicha, y yo digo que quienes buscan hacer creer que cualquiera que se oponga a la guerra de Vietnam es un tonto o un traidor o un enemigo de nuestros soldados está tomando posición contra lo mejor de nuestras tradiciones.
Sí, debemos tomar posición y alzar nuestra voz. En los últimos dos años he tratado de romper la traición de mis propios silencios y hablar desde mi corazón en llamas, al exigir que se detuviera radicalmente la destrucción de Vietnam. Muchos me cuestionaron el haber tomado este camino. La pregunta que domina el centro de sus preocupaciones es: "¿Por qué está hablando sobre la guerra Dr. King? ¿Por qué se une a las voces que disienten?" Según ellos, la paz y los derechos civiles no deben mezclarse. Pero esta mañana yo les hablo sobre este asunto, porque estoy a resuelto a tomar en serio el Evangelio. Y vengo a mi púlpito hoy a realizar un apasionado alegato a mi amada nación
Este sermón no esta dirigido a Hanoi o al Frente Nacional de Liberación. No esta dirigido a China ni a Rusia. Ni tampoco es un intento de pasar por alto la ambigüedad de toda la situación y la necesidad de una solución colectiva para la tragedia de Vietnam. Ni tampoco es un intento de transformar a Vietnam del Norte y al Frente Nacional de Liberación en modelos de virtud, ni tampoco de pasar por alto el papel que deben jugar en una resolución exitosa del problema. Sin embargo, esta mañana no deseo hablar con Hanoi ni con el Frente Nacional de Liberación, sino mas bien a mis compatriotas, quienes tienen la mayor responsabilidad, y que han entrado en un conflicto que ha costado caro a ambos continentes.
Ahora bien, como soy un predicador por vocación, supongo que no sorprenderá que tenga siete razones de peso para poner a Vietnam en el campo de mi visión moral. Hay una conexión muy obvia y casi simplista entre la guerra de Vietnam y la lucha que yo y otros venimos librando en América. Hace unos pocos años hubo un momento de luz en esa lucha. Parecía que había una promesa real de esperanza para los pobres, tanto blancos como negros, gracias al Programa contra la Pobreza. Hubo experiencias, esperanzas, y nuevos comienzos. Pero luego llego el incremento de tropas en Vietnam. Y vi el programa romperse como si fuera un inútil juguete político de una sociedad enloquecida por la guerra. Y entonces supe que América nunca invertiría los fondos necesarios para la rehabilitación de sus pobres mientras aventuras como la de Vietnam siguieran absorbiendo hombres y capacidades y dinero, como un tubo de succión demoníaco y destructivo. Y puede que ustedes no lo sepan, amigos mios, pero se estima que gastamos 50000 dolares por cada soldado enemigo que matamos, mientras que se gastan solo 53 dolares en cada persona clasificada como pobre, y la mayor parte de esos 53 dolares van a salarios de personas que no son pobres. Por eso me he visto cada vez mas obligado a considerar a la guerra como un enemigo de los pobres, y a atacarla como tal.
Quizás el reconocimiento mas trágico de la realidad tuvo lugar cuando se me hizo evidente que la guerra estaba haciendo mucho mas que aniquilar las esperanzas de los pobres en nuestro país Estaba enviando a sus hermanos, sus hijos y sus esposos a luchas y morir en una proporción extraordinariamente grande en relación al resto de la población. Estábamos tomado a las jóvenes negros, ya arruinados por la sociedad, y enviándolos a 8000 millas de aquí, para garantizar en Asia del Este las libertades que no habían encontrado en Georgia o en East Harlem. Nos hemos enfrentado entonces repetidamente a la ironía cruel de ver en nuestras pantallas de TV a jóvenes negros y blancos matando y muriendo juntos por una nación que no sido capaz de sentarlos juntos en la misma aula. Los vemos en una solidaridad brutal, quemando juntos las chozas de una aldea pobre. Pero nos damos cuenta de que no podrían vivir en la misma calle, en Chicago o en Atlanta. Por eso, no puedo callarme frente a semejante manipulación cruel de los pobres
Mi tercera razón me lleva a un nivel aun mas profundo de mi conciencia, pues se origina en mi experiencia en los guetos del norte en los últimos tres años, y especialmente los tres últimos veranos. Mientras caminaba entre los jóvenes desesperados, rechazados y furiosos, les decía que los cócteles Molotov y los rifles no resolverían sus problemas. Traté de ofrecerles mi compasión mas profunda, manteniendo a la vez mi convicción de que la manera mas significativa de llegar al cambio social es a través de la acción no violenta; pero ellos me escriben y me preguntan "¿Y qué pasa con Vietnam?" Me preguntan si nuestra nación no está usando dosis masivas de violencia para resolver sus problemas y lograr los cambios que desea. Sus preguntas me causaron una gran impresión, y me di cuenta de que nunca más podría alzar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los guetos si no le hablaba primero claramente al principal proveedor de violencia en el mundo actual: mi propio gobierno. Por esos jóvenes, por este gobierno, y por los cientos de miles que tiemblan ante nuestra violencia, no puedo callarme. Ha habido muchos aplausos en los últimos años. Han aplaudido a nuestro movimiento, y me han aplaudido a mi. América y la mayoría de sus periódicos me aplaudieron en Montgomery. Me paré ante miles de negros que estaban al borde de generar disturbios por una bomba puesta en mi casa, y les dije: no podemos hacerlo así. Y nos aplaudieron cuando decidimos hacer sentadas no violentas ante las cafeterías [1]. Nos aplaudieron cuando durante los Viajes de la Libertad [2], recibimos golpes sin responderlos. Nos elogiaron en Albany y Birmingham y Selma, Alabama. Y la prensa fue tan noble en su aplauso y tan noble en su elogio cuando decíamos “No sean violentos con Bull Connor, y cuando decíamos “No sean violentos con Jim Clark" [3]. Pero hay una inconsistencia extraña cuando una nación y su prensa te elogian cuando dices "No sea violentos con Jim Clark", pero te insultan y te maldicen cuando dices: "No sean violentos con los pequeños niños vietnamitas." ¡Algo esta mal con esa prensa!
Como si el peso de este compromiso con la vida y la salud de América no fuera suficiente, en 1964 se me impuso la carga de otra responsabilidad. Y no puedo olvidar que el Premio Nobel de la Paz no es algo que simplemente ocurrió, sino que fue un encargo--el encargo de trabajar más duro que nunca en mi vida por la hermandad de los hombres. Y esto es una vocación que me lleva mas allá de mis lealtades nacionales. Pero incluso si eso no estuviese presente, todavía tendría que darle sentido a mi compromiso con el ministerio de Jesucristo. Para mi, la relación entre este ministerio y la búsqueda de la paz es tan obvia que a veces me sorprendo al escuchar a los que me preguntan por qué hablo en contra de la guerra. ¿Puede ser que no sepan que las Buenas Nuevas están destinadas a todos los hombres, comunistas y capitalistas, sus hijos y los nuestros, blancos y negros, revolucionarios y conservadores? ¿Han olvidado que mi ministerio implica obediencia a Aquel que amo a Sus enemigos tan completamente que murió por ellos? Entonces, ¿qué puedo decirle a los vietcong, o a Mao, o a Castro, siendo un fiel ministro de Jesucristo? ¿Puedo amenazarlos con la muerte, o debo mas bien compartir mi vida con ellos? Finalmente, debo ser fiel a mi convicción de que comparto con todos los hombres el llamado a ser el hijo del Dios viviente. Esta vocación de ser hermanos, e hijos de Dios, esta más allá de la pertenencia a una nación o credo. Y porque creo que nuestro Padre está profundamente preocupado por sus hijos que sufren y están desprotegidos, vengo hoy a hablar por ellos. Y cuando reflexiono sobre esta locura de Vietnam, y busco dentro de mi formas de comprender y responder con compasión, pienso constantemente en la gente de esa península. No estoy hablando de los soldados de ambos bandos, ni del gobierno militar de Saigon, sino simplemente de la gente que hace ya más de tres décadas sufre esta guerra. También pienso en ellos porque me resulta claro que no habrá una verdadera solución a este conflicto hasta que haya algún intento de conocer a esta gente y escuchar sus llantos
Pero déjenme contarles la verdad acerca de esto. Ellos deben ver a los Americanos como libertadores bastante extraños. Se han dado ustedes cuenta de que el pueblo vietnamita proclamo su independencia en 1945, después de una ocupación conjunta de franceses y japoneses. Y esto ocurrió antes de la revolución comunista en China. Su líder era Ho Chi Minh. Y esto es un hecho que no es muy conocido: esta gente se declaró independiente en 1945 y, cuando declararon su independencia de la ocupación extranjera citaron nuestra Declaración de Independencia, y sin embargo nuestro gobierno se rehusó a reconocerlos. El presidente Truman dijo que no estaban listos para ser independientes. O sea que en ese momento fuimos víctimas, como nación, de la misma mortal arrogancia que hace años esta envenenando la situación internacional. Entonces Francia se decidió a reconquistar su antigua colonia. Y lucharon ocho largos, duros y difíciles años tratando de reconquistar Vietnam. ¿Y saben quién ayudó a Francia? Los Estados Unidos de América. Y llegó un punto en el que estábamos pagando el ochenta por ciento de los costos de la guerra. E incluso cuando Francia comenzó a perder su confianza en esta temeraria acción, nosotros no lo hicimos. Y en 1954 se llevó a cabo una conferencia en Ginebra, y se llegó a un acuerdo, porque los franceses habían sido derrotados en dien Bien Phu. Pero incluso después de eso, de los acuerdos de Ginebra, nosotros no nos detuvimos. Y debemos enfrentar el triste hecho de que nuestro gobierno buscó, realmente, sabotear el acuerdo de Ginebra. Después de que los franceses fueron derrotados, pareció que el acuerdo de Ginebra permitiría la independencia y la reforma agraria. Pero llegaron los Estados Unidos, y comenzaron a apoyar a un hombre llamado Diem, que resultó ser uno de los dictadores mas despiadados de la historia del mundo. Decidió silenciar a toda la oposición. Quienes alzaban sus voces contra las brutales políticas de Diem eran brutalmente asesinados. Y los campesinos miraban horrorizados cómo Diem aniquilaba toda oposición. Los campesinos veían también que todo esto era supervisado por la influencia de los Estados Unidos y por las cada vez más numerosas tropas estadounidenses que habían llegado para ayudar a eliminar la insurgencia que los métodos de Diem habían generado. Deben haberse sentido felices cuando Diem fue derrocado, pero la larga linea de dictadores militares no parecía ofrecer ningún cambio real, especialmente en términos de sus necesidades de tierras y paz. ¿Y a quien estamos apoyando hoy en Vietnam? A un hombre llamado general Ky [Vice Mariscal aéreo Nguyen Cao Ky], que lucho con los franceses contra su propio pueblo, y que en una ocasión dijo que su mayor héroe era Hitler. Este es el tipo a quien hoy estamos apoyando en Vietnam. En general nuestro gobierno y la prensa no nos hablan de estas cosas, pero Dios me dijo que se los contara esta mañana. La verdad debe ser dicha.
El único cambio que vieron de parte de los Americanos fue el aumento del compromiso de nuestras tropas con gobiernos singularmente corruptos, ineptos, y sin apoyo popular, y mientras tanto la gente leía nuestros panfletos con las habituales promesas de paz, democracia y reforma agraria. Ahora sufren bajo nuestras bombas y nos consideran a nosotros como sus verdaderos enemigos, y no a sus compatriotas. Caminan tristes y apáticos cuando son sacados de la tierra de sus padres y conducidos a campos de concentración, donde las necesidades sociales mínimas están casi siempre insatisfechas. Pero saben que deben irse o serán destruidos por nuestras bombas. Y entonces se van, sobre todo las mujeres, los ancianos y los niños. Y ven como envenenamos su agua mientras destruimos millones de hectáreas de sus cosechas. Deben llorar cuando las topadoras rugen en sus campos, preparándose a destruir sus valiosos arboles. Vagan entonces hasta las ciudades, donde ven miles y miles de niños sin hogar, sin ropas, corriendo por las calles en grupos, como animales. Ven cómo los niños son maltratados por nuestros soldados, cuando ruegan por un poco de comida. Ven a los niños venderles sus hermanas a nuestros soldados, y prostituyéndose por sus madres. Hemos destruido sus dos instituciones mas preciadas: la familia y la aldea. Hemos destruido su tierra y sus cosechas. Hemos cooperado en la eliminación de la única fuerza política revolucionaria no comunista, la Iglesia Budista Unida. Este es el papel que nuestra nación ha asumido, el papel de quienes impiden las revoluciones pacíficas al negarse a renunciar a los privilegios y placeres que resultan de las inmensas ganancias de las inversiones en el extranjero. Estoy convencido de que si queremos estar del lado correcto de la revolución mundial debemos, como nación, experimentar una revolución radical en nuestros valores. Tenemos que comenzar a transformarnos, de una sociedad orientada a las cosas a una sociedad orientada hacia las personas. Mientras consideremos a las maquinas y las computadoras, a las ganancias y los derechos de propiedad, mas importantes que la gente, sera imposible la conquista del triplete gigante de racismo, militarismo y explotación económica
Una verdadera revolución de valores haría que pronto empezáramos a cuestionarnos la justicia y equidad de muchas de nuestras políticas actuales. Por un lado, estamos llamados a hacer de Buenos Samaritanos en los bordes del camino de la vida, pero eso sera solo el principio. Un día llegaremos a ver que todo el camino de Jericó debe cambiarse, para que hombres y mujeres no sean constantemente golpeados y asaltados a lo largo de su viaje por las carreteras de la vida. La verdadera compasión es más que tirarle una moneda un mendigo. Una verdadera revolución de valores pronto verá con incomodidad y justa indignación el evidente contraste entre riqueza y pobreza. Mirará más allá del mar y verá a los capitalistas occidentales invirtiendo enormes sumas de dinero en Asia, África y América del Sur, sólo para extraer ganancias, sin preocuparse por mejorar las condiciones sociales de los países, y dirá: "Esto no es justo". Verá nuestra alianza con los terratenientes de América Latina, y dirá: "Esto no es justo". Verá que la arrogancia occidental de sentir que puede enseñarle todo a los demás y no aprender nada de ellos no es justa. Verá el orden mundial y dirá de la guerra: "Esta forma de resolver las diferencias no es justa". Este asunto de quemar seres humanos con napalm, de llenar de viudas y huérfanos los hogares de nuestra nación, de inyectar el veneno del odio en las venas de la gente, de devolver a casa, desde los sangrientos campos de batalla, hombres mutilados y alterados sicológicamente, no puede reconciliarse con la sabiduría, la justicia y el amor. Una nación que año a año continua gastando más dinero en el presupuesto militar que en programas sociales, se acerca a la muerte espiritual.
Ay amigos, si hay algo que debemos ver hoy, es que estos son tiempos revolucionarios. En todo el planeta hay pueblos que se levantan contra los viejos sistemas de explotación y opresión, y de las heridas del debilitado mundo nacen nuevos sistemas de justicia e igualdad. Los descamisados y los descalzos se están levantando como nunca antes. Quienes estaban en la oscuridad han visto una gran luz. E inconscientemente dicen, como dice una de nuestras canciones de libertad: "¡No dejare que nadie me engañe!" Es triste ver que, debido al confort, a la complacencia, al morboso miedo al comunismo, y a nuestra tendencia a adaptarnos a la injusticia, las naciones occidentales, que en gran medida generaron el espíritu revolucionario del mundo moderno, ahora se hayan se hayan transformado en archi-antirevolucionarias. Esto ha llevado a muchos a creer que sólo el Marxismo tiene un espíritu revolucionario. Por eso, el comunismo representa nuestra falla en crear una verdadera democracia, y en continuar las revoluciones que iniciamos. Ahora, nuestra única esperanza radica en nuestra habilidad de recapturar el espíritu revolucionario, y salir al mundo, a veces hostil, declarando nuestra eterna hostilidad a la pobreza, al racismo, y al militarismo. Con este compromiso desafiaremos valientemente al status quo, desafiaremos las injustas costumbres, y gracias a esto adelantaremos el día en que "todo valle sea alzado, y todo monte y collado se baje; y lo torcido se enderece; y lo áspero se allane. Y la gloria del Señor se manifestará; y toda carne juntamente la verá"
Al final, una genuina revolución de valores significa que nuestras lealtades deben volverse ecuménicas, mas que parciales. Cada nación debe desarrollar una lealtad superadora hacia la humanidad como un todo, para poder preservar lo mejor de cada sociedad. Esta demanda de fraternidad universal, que eleve nuestros interese mas allá de la propia tribu, raza, clase o nación, es en realidad una demanda a todos los hombres de un amor incondicional, que lo abarque todo. Este concepto, que frecuentemente es malentendido y malinterpretado, y que tan rápidamente rechazan los Nietzches del mundo por considerarlo una fuerza cobarde y débil, se ha transformado ahora en una necesidad absoluta para la supervivencia de la raza humana. Y cuando hablo de amor no estoy hablando de algo débil y sentimental, sino que estoy hablando de esa fuerza que todas las religiones del mundo han considerado el principio de vida supremo y unificador. El amor es la llave que abre la puerta a la realidad última y definitiva. Esta creencia en una realidad última, común a hindúes, musulmanes, cristianos, judíos y budistas, está bellamente resumida en la primera epístola de Juan: "amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros."
Para terminar, dejenme decirles que me opongo a la guerra de Vietnam porque amo a América. Alzo mi voz contra esta guerra, no enojado, sino con ansiedad y pena en mi corazón y, sobre todo, con un deseo apasionado de ver a nuestra nación erigirse en modelo de moral en el mundo. Alzo mi voz contra esta guerra porque estoy decepcionado de América. Pero no puede haber una gran decepción donde no hay también un gran amor. Estoy decepcionado por nuestro fracaso en abordar en forma directa y positiva el triple mal del racismo, la explotación económica y el militarismo. Estamos actualmente en un callejón sin salida que puede llevarnos al desastre nacional. América se ha extraviado en el terreno del racismo y del militarismo. El hogar que demasiados Americanos debieron abandonar estaba sólidamente estructurado, en términos de ideales; sus pilares estaban sólidamente afirmados en los conceptos de nuestra herencia judeo-cristiana. Todos los hombres han sido hechos a imagen y semejanza de Dios. Todos los hombres son hermanos. Todos los hombres son iguales. Todos los hombres son herederos de un legado de dignidad y valor. Todos los hombres tienen derechos que no son otorgados por un estado, ni se derivan de el, sino que son conferidos por Dios. De una misma sangre, Dios hizo a todos los hombres para que vivan juntos en la Tierra. ¡Qué cimientos maravillosos para una casa! ¡Qué lugar mas glorioso y saludable para vivir! Pero América se ha extraviado, y su paseo no le ha causado más que confusión y desconcierto. Ha dejado los corazones doloridos por la culpa y las mentes distorsionadas por la irrealidad.
Es tiempo de que todos aquellos que tienen conciencia le pidan a America que vuelva a casa. Vuelve a casa América. Omar Khayyam tiene razón: "El dedo escribe, y habiendo escrito, sigue su movimiento" Convoco hoy a Washington. Convoco a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en América. Convoco a los jóvenes americanos, que deben decidirse hoy a tomar posición sobre este asunto. Mañana puede ser demasiado tarde. El libro puede cerrarse. Y no dejen que nadie los convenza de que Dios eligió a América como una fuerza divina y mesiánica para que sea una especie de policía del mundo entero. Dios tiene su forma de enfrentar a las naciones y juzgarlas, y me parece oír a Dios diciéndole a América: "¡Eres demasiado arrogante! Y si no cambias tu forma de ser, yo me alzaré y quebraré la columna vertebral de tu poder, y la pondré en las manos de una nación que ni siquiera sabe mi nombre. Estate quieta y conoce que yo soy Dios."
Pero no es fácil tomar posición por la verdad y por la justicia. A veces implica frustrarse. A veces decir la verdad y tomar posición implica caminar por las calles con un peso en el corazón A veces implica perder el trabajo y ser objeto de la burla y el escarnio. Y puede implicar que un niño de siete u ocho anos le pregunte a su papa "¿Por qué tienes que ir a la cárcel tanto tiempo?" Y hace mucho ya que he aprendido que ser un seguidor de Jesucristo implica cargar la cruz. Y mi Biblia me dice que el Viernes Santo viene antes de la Pascua. Antes de llevar la corona, debemos cargar la cruz. Carguémosla, por la justicia, carguémosla por la verdad, carguémosla por la justicia, y por la paz. Salgamos esta mañana con esa determinación. Yo no he perdido mi fe. Y no desespero, porque sé que existe un orden moral. No he perdido la fe, porque el arco del universo moral es largo, pero se curva hacia la justicia. Todavía podemos cantar "Venceremos!" porque Carlyle tenia razón "ninguna mentira dura por siempre". Venceremos porque William Cullen Bryant tenia razón: "La verdad, derribada por tierra, se levantará otra vez." Venceremos, porque James Russell Lowell tenia razón: "La verdad está siempre en el cadalso, y la mentira siempre en el trono". Sin embargo, en ese cadalso se balancea el futuro. Venceremos porque la biblia tiene razón "Cosecharas tu siembra". Con esta fe seremos capaces de sacar una piedra de esperanza de la montaña de la desesperanza. Con esta fe podremos transformar las ruidosas disonancias de nuestro mundo en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos adelantar el día en el que la justicia fluirá como agua, y la probidad como un potente torrente. Con esta fe podremos adelantar el día en que el león y el cordero yacerán juntos, y cada hombre se sentará bajo su propia vid y bajo su propia higuera, y nadie tendrá miedo porque las palabras de Dios lo han predicho. Con esta fe podremos adelantar el día en que en todo el mundo podamos tomarnos de la mano y cantar las palabras del negro spiritual "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! !Gracias Dios todopoderoso, al fin somos libres!" Con esta fe cantaremos, de la misma manera en que nos preparamos para cantar ahora. Los hombres transformarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces. Y no se alzarán nación contra nación, ni estudiarán mas la guerra. Y yo no se ustedes, pero yo nunca mas estudiaré la guerra.
Notas
[1] Se refiere a las protestas contra la segregación en las cafeterías, en las cuales los negros sólo podían comer en la barra.
[2] Los Viajes de la Libertad consistían en ómnibus con negros y blancos que recorrían los estados del Sur, en protesta por las políticas de segregación en el transporte público.
[3] En 1965 se realizó una serie de marchas desde la ciudad de Selma hasta la de Montgomery, ambas en Alabama, para pedir por los derechos de los votantes negros. La policía y los gobernadores trataron de suspenderlas y hubo una violenta represión. Jim Clark era el sheriff de Selma, y Bull Connor un político y policía de la misma ciudad


Link al texto: www.informationclearinghouse.info/article16183.htm
Link a un video del sermón: http://www.youtube.com/watch?v=b80Bsw0UG-U

"Las películas de Walt Disney deberían reservarse para adultos"

Entrevista con Santiago Alba Rico
"Las películas de Walt Disney deberían reservarse para adultos"

Jabo H. Pizarroso
Correo de Andalucía/Rebelión


Siempre con un punto de vista certero y nada domesticado, Santiago Alba Rico, uno de los guionistas del mítico -y tantas veces añorado- programa La Bola de Cristal, y autor entre otros de los libros Leer con niños (Caballo de Troya), Capitalismo y Nihilismo (Akal) o Iraq, un cuento para niños, este último en formato e-book, descargable gratuitamente desde la red, reflexiona sobre la literatura como "el único camino posible, al mismo tiempo, hacia el mundo común y hacia uno mismo. Pero nos quedamos en medio: el centro comercial, el parque temático, la televisión", asevera el escritor. En unos meses la editorial Hiru añadirá un nuevo título a esta interesante bibliografía, El naufragio del hombre.

¿Por qué es necesario leer con niños?

Es necesario jugar con niños, correr con niños, cocinar con niños, viajar con niños, porque los niños, como decía Lucrecio, atemperan la brutalidad de los mayores y obligan a tomarse en serio los objetos. Son grandes condensadores de realidad. En cuanto a los libros, lo he dicho alguna vez, son relojes. Y leídos en voz alta nos sacan del tiempo rápido, uniforme, de la digestión -es decir, del consumo- para inscribirnos en el tiempo del relato, el único medio ecológico donde criaturas y acontecimientos cobran sentido.

¿Por qué crees tú que sigue fortaleciéndose el empeño en gestionar contenidos para adultos, jóvenes y niños? ¿Existe la literatura para niños o jóvenes más allá de la literatura específica para jóvenes o niños?, ¿Qué perdemos con esa epistemología esquelética?

Me temo que esos cortes -de edad, de género, de etnia- tienen que ver sobre todo con la explotación especializada de franjas de consumo. El resultado es la enorme hipocresía de una sociedad que se sentimentaliza en lugares separados, a determinadas horas, mientras apoya guerras o desprecia a los inmigrantes y entrega a sus niños, en una especie de sacrificio ritual, a las multinacionales capitalistas. Por lo demás, los criterios para establecer estas separaciones son errados. Si pensamos en el cine, creo que las películas de Walt Disney, como los libros de Sade, deberían estar reservadas para adultos bien preparados que pudiesen protegerse de sus hechizos corruptores. Lo que sí es claramente para adultos es el mundo; y no hay apenas adultos para gestionarlo o analizarlo.
¿La literatura del aburrimiento actual puede acabar por invisibilizar a la literatura que reconocerá a esta época cuando el tiempo de las modas y los géneros simplones acabe?

El problema en el capitalismo es siempre de superproducción paradójica: demasiado trigo y al mismo tiempo hambre, demasiada leche y sed, demasiados libros e ignorancia. La buena literatura es incompatible con un mercado que quema más libros que el régimen nazi y que no permite que lleguen a cristalizar tradiciones, escuelas, corrientes, miradas comunes. Y la buena literatura no puede salvarse a sí misma; debe salvarse con todo lo demás.
¿Por qué es tan necesario aburrirse en la época en la que estamos viviendo?
Nos han robado nuestros medios de producción pero también nuestros medios de ocio y conocimiento, completamente estandarizados en el exterior al servicio de la llamada industria del entretenimiento. Nos obligan a divertirnos como nos obligan a trabajar. Aburrirse es la condición para la recuperación del tiempo; es decir, de la narración y la conciencia. Es el único camino posible, al mismo tiempo, hacia el mundo común y hacia uno mismo. Pero nos quedamos en medio: el centro comercial, el parque temático, la televisión.

¿El concepto entretene, que sorpresas nos guarda en su seno?

Yo diría que, asociado a la llamada industria del entretenimiento, tiene el sentido muy claro de quedarse en el camino, de quedarse a medio camino. Se nos entretiene, se nos mantiene con vida -como se habla de manutención de un cuerpo o un motor- en una especie de pasillo donde no pasa nada: donde las cosas y sus imágenes se limitan a pasar delante de nuestros ojos, sin que podamos atraparlas o compartirlas.

Si la cultura es entretenimiento y nada más, ¿para qué sirve la cultura? ¿La cultura necesita de su articulación práctica para sobrevivir o eso tan solo es un lastre para la cultura?

El peligro está en confundir cultura con mercancías culturales, las cuales -como todas las mercancías- son la negación misma de la cosa que nombran y parecen llevar dentro. De hecho, verdadera cultura, hoy en día, sólo se produce contra el mercado, incluso cuando, a veces, es asimilada o difundida por él. Como el mercado no es puritano acepta también las cosas buenas. Pero las cosas buenas nacen siempre en otra parte. “Cultura” es cualquier operación orientada a reproducir el medio propiamente humano de la humanidad y por eso es más “cultural” una madre que cose un botón que la llamada Alta Costura. Cultura es Costura y la baja, que alimenta todas, siempre se olvida.

Los personajes de La Bola de Cristal lanzaron semillas de pensamiento que hoy por hoy están de plena actualidad. La generación entretenida y concienciada con aquel programa infantil, ¿reconoce como mentores a los creadores de aquel programa?

Lo he dicho otras veces: La Bola de Cristal reunió en una encrucijada muy volátil dos corrientes destinadas a separarse e incluso a enfrentarse con el tiempo. Hoy la mitad de los espectadores del programa recuerdan y se identifican con la movida; la otra mitad con sus contenidos políticos, muy críticos y subversivos. Salvo excepciones, los cantantes de La Bola son hoy de derechas; los que fuimos sus guionistas cada vez más de izquierdas. Hay, sí, una media generación que, casi obligada por la televisión que se hizo después, reconoce su deuda política con un programa fresco y chapucero que trataba a los espectadores, también a los niños, como mayores de edad.
¿Hacia donde camina la lectura de este mundo?

No hay que equivocarse: a la lectura nunca le ha ido demasiado bien. Leer es un trabajo y ya Cicerón se quejaba de lo poco que leían los romanos cultos. Ha sido sin embargo una posibilidad maravillosa -de democratización y racionalización de la humanidad- que no llegaremos a agotar. Mucho antes de que el mundo entero esté alfabetizado y mucho antes de que sea realmente “letrado”, se nos exige incorporarnos a un nuevo paradigma -el digital- del que sólo sabemos que subvierte nuestra forma de abordar la realidad, y de abordarnos a nosotros mismos.
¿Qué opinión te merecen los conceptualizadores de la literatura como un arte inútil?
Lo malo es cuando se dice eso en su favor, para defender la presunta independencia o pureza de la literatura. En todo caso, incluso esos piensan que la independencia y la pureza son útiles en este mundo. Por lo tanto la pregunta es: ¿útil para qué? ¿Util para quién? ¿Son la independencia y la pureza más útiles en este mundo que el compromiso político y la conciencia de los vínculos?
Frente al infierno o el paraíso de unos y ceros y de libros electrónicos, ¿cómo puede el libro en papel seguir alimentando el fuego con sus historias?

Lo que está en peligro es la categoría misma de historia (y de Historia) y no sólo a manos de los 1 y los 0, aunque el formato digital, mucho menos trabajoso para el usuario que el libro, se presta muy bien a una economía basada en rupturas permanentes, en procesos inacabados, en presentes puros jamás cristalizados en consistencias duraderas (eso que los antiguos llamaban “cosas”). Un libro es más “cosa” que un CD y toda “cosa”, no hay que olvidarlo, es ya una historia, transporta una historia: la historia, al menos, de cómo se hizo y de cómo llegó a formar parte de este mundo.

N.B. Esta entrevista es una versión ampliada de la entrevista publicada en el Correo de Andalucía.

Fuente: http://www.elcorreoweb.es/cultura/081337/peliculas/walt/disney/deberian/reservarse/adultos

El ACTA debe ser parado

El ACTA debe ser parado, saboteado o burlado
José Repetto Menéndez
Noticasdemeridayucatan 16-01-2010

El Anti-Counterfeiting Trade Agreement (Tratado Comercial Anti-Falsifiación, o ACTA por sus siglas en Inglés), es un tratado internacional, en fase de propuesta, que limitará seriamente nuestras libertades no sólo en Internet, sino a la hora de viajar con medios digitales.

Las revisiones en aduanas de laptops, iPods, Blackberries y demás dispositivos portátiles es violatoria de nuestra privacidad, e inútil, ya que un terrorista o pederasta simplemente cambiaría el disco duro o memoria de su dispositivo antes de viajar. Pero no, no les interesa encontrar planes de Al Quaeda ni desarticular redes de pornografía infantil, no. Lo que quieren es ver si tienes música o películas en tu celular o laptop o lo que sea... y si es legal o no el contenido, queda totalmente dentro del criterio de la "Policía del Copyright".

Además, ACTA obligaría a los proveedores de Internet (el principal en México es Telmex) a entregar voluntariamente la información que tengan sobre sus clientes, sin necesidad de una orden de un juez ¿qué información tienen? Pues una copia de absolutamente todo lo que haces en la web (las páginas que visitas, tus conversaciones de MSN, las imágenes que ves, las fotos familiares que subes a Facebook, los videochats íntimos con tu pareja, etc).

Si se sospecha de que un usuario descarga o comparte contenidos con copyright, éste perdería el acceso a Internet.

ACTA también criminalizaría la compartición de INFORMACIÓN (no sólo multimedia) con derechos de autor a través del Internet, aunque ésta no sea con fines de lucro.

El tratado está siendo estudiado en América del Norte, la Comisión Europea, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Korea del Sur, Jornadia, Marruecos, Singapur y Emiratos Árabes Unidos.

La excusa es proteger los derechos de autor, pero ACTA no es más que una estrategia de lavado de política para controlar y vigilar el uso que los particulares le damos al Internet. Es un ataque a nuestra vida privada, tan grave como el Renaut.

Esta propuesta se filtró en mayo 2008 gracias a WikiLeaks, pero hasta hace pocos días recibió atención nacional.

La séptima ronda de negociaciones para este tratado se llevará a cabo el día 20 de este mes en México.

http://noticiasmeridayucatan.blogspot.com/2010/01/el-acta-debe-ser-parado-sabodeado-o.html