jueves, 4 de febrero de 2010

El extraño caso de la Dra. Beatriz y la Sra. Paredes

El extraño caso de la Dra. Beatriz y la Sra. Paredes
Denise Dresser

MÉXICO, D.F., 2 de febrero 20010 (apro).- Como en la famosa novela de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde, Beatriz Paredes parece ser víctima del desorden de personalidad múltiple. Un día pronuncia palabras progresistas, y al siguiente asume conductas conservadoras. Un día se presenta como mujer de avanzada, y al otro defiende las posturas más retrógradas. Debajo del huipil hay una mujer rota, desarticulada, contradictoria. Una Beatriz audaz que enarbola las mejores causas y otra Beatriz atávica que las sabotea. Alguien que, si se colocara sobre un diván psiquiátrico, sería diagnosticada con ese mal caracterizado por la coexistencia –en un solo cuerpo– de identidades distintas que se pelean entre sí. Es como si dentro de la lideresa del PRI hubiera dos o más personalidades en contienda perpetua. Y el pleito produce una persona incapaz de mantener posiciones coherentes, confiables o siquiera inteligibles.

Allí está la Beatriz Feminista que defiende el derecho de las mujeres a decidir, pero comparte el huipil con la Beatriz Claudicadora que está dispuesta a sacrificarlo en 17 estados donde el PRI apoya la penalización del aborto. Allí está la Beatriz Juarista que defiende la separación Estado-Iglesia, pero cohabita con la Beatriz Electorera que está dispuesta a minar esa línea divisoria si de conseguir votos de trata. Allí está la Beatriz Demócrata que dice apoyar la competencia, pero vive lado a lado con la Beatriz Autoritaria que quiere frenarla cuando entraña alianzas electorales contra el PRI. Allí está la Beatriz Progresista que se jacta de defender las mejores causas, pero tiene la trenza entrelazada con una Beatriz Acomodaticia encargada de archivarlas cuando implican costos políticos.
Durante el siglo XIX, se pensaba que las personas que exhibían síntomas de lo que hoy se llama “desorden de identidad disociativa” estaban poseídas. Se creía que algún demonio les susurraba en el oído, obligándolas a actuar en contra de su voluntad. Al escuchar a Beatriz Paredes, se antoja argumentar algo similar. Sólo así podrían explicarse la conducta errática, las fobias inexplicables, el enojo incontenible, la bipolaridad política, las contradicciones evidentes, las alucinaciones de las cuales se ha vuelto presa la presidenta del PRI. Va por la vida promoviendo posiciones de izquierda en unos temas y de derecha en otros. Defendiendo principios que luego no tiene el menor rubor en traicionar. Enarbolando el discurso del nacionalismo revolucionario mientras toma decisiones que llevarían a los ganadores de la Revolución a revolcarse en la tumba. Jactándose de su progresismo mientras asume posturas que los conservadores aplauden.
Beatriz Paredes habla de “nuestra realidad hiperpresidencialista”, cuando la presidencia imperial ha sido reemplazada por la presidencia acorralada. Habla de la necesidad de “controles y fiscalización” a nivel local, cuando en la última negociación presupuestal su partido los rechazó. Habla de la necesidad de fomentar “la transparencia en el manejo de los recursos públicos”, cuando los estados controlados por el PRI son hoyos negros de opacidad. Habla de la “influencia creciente de los poderes fácticos”, cuando el precandidato presidencial del PRI ya se ha encamado con ellos. Habla de acrecentar los derechos ciudadanos, al mismo tiempo que se opone a las candidaturas independientes. Critica “la propaganda como subterfugio para la manipulación social”, cuando Enrique Peña Nieto la usa con ese objetivo. Argumenta que los estados democráticos “son laicos”, cuando ella misma ha contribuido a poner en jaque la laicidad en México.
Una sola mujer con tantas corrientes internas, con tantas subcontrataciones corporales, con tantas vidas variopintas percibiendo e interactuando con la realidad. Pero no es que a Beatriz la muevan fuerzas del más allá, o que siga las instrucciones de algún diablo guardián. El mal que padece es congénito; es parte de la herencia priista y afecta a todos sus miembros en mayor o menor medida. Los desórdenes mentales disociativos siempre están acompañados por la amnesia, la pérdida selectiva de memoria, la incapacidad para recordar lo dicho, lo hecho, lo prometido, lo incumplido. Y según los expertos, la personalidad múltiple es causada por antecedentes traumáticos. En el caso de Beatriz Paredes, es la historia misma del PRI en México y la marca que ha dejado tras de sí: 71 años de caciques y cotos y corrupción que ella es incapaz de reconocer, incapaz de procesar, incapaz de enfrentar; 71 años de gobierno como distribución del botín, que la transición no ha logrado cambiar.
No sorprende entonces que Beatriz Paredes parezca esquizofrénica; lo es. Tanto o más que su propio partido. Tiene que serlo para seguir formando parte de una camarilla que dice fomentar la modernización pero ha hecho todo lo posible para obstaculizarla. Tiene que mantener la dualidad para pertenecer a una organización que se vanagloria de las instituciones que creó, al mismo tiempo que se dedicó a prostituirlas. En el mismo partido cohabitan la retórica democrática y las pulsiones autoritarias, los gloriosos discursos celebrando a la ciudadanía y las medidas instituidas para negarle representación, la crítica a la corrupción y la protección a quienes se han enriquecido con ella.
Beatriz Paredes y el PRI que encabeza tratan de ocultar el lado oscuro de su naturaleza, pero no lo consiguen. Buscan disfrazar a la bestia que llevan dentro tanto como intentó hacerlo el Dr. Jekyll con el Sr. Hyde, pero sin éxito. Cuando Beatriz declara que “no se vale usar los programas sociales para el chantaje electoral” –una práctica que su partido instituyó–, no queda más remedio que declararla enferma. Cuando defiende la laicidad pero acepta que su partido busque congraciarse con la Iglesia, no queda más opción que llamarla esquizofrénica. Dividida. Desmemoriada. Una mujer cuya única definición es que cambia de carácter moral como alguien cambia de calcetines.
comentarios(
domabegz
2010-02-03 | 18:04:00
Describir a la Paredes es describir al PRI. Dice su slogan "el Nuevo PRI". ¿Nuevo de donde? Los mismos caimanes, las mismas mañas. No se les puede dar alas a los alacranes, porque volando tambien pican...está en su naturaleza. Bienvenidas las alianzas.

lazomarinas
2010-02-03 | 17:08:00
Ejereciendo la ancestral práctica de hacer política PATRIRCAL...tanto que tan solo hace poco tiempo manifestaba que el PRI _se había MODERNIZADO_; claro es, que cuando un Genero Femenino (y hasta con huipil) acciona los mecanismos patriarcales, desde su marianismo...el resultado es grotesco, vulgar y ofensivo para todos los mexicanos. ¡Por cierto, hasta para aquellos que decidimos que nuestro Voto fue y será en blanco...!

ernestoaalvarado
2010-02-03 | 13:45:00
Lo anticipo, con esta gente: Paredes, Beltrones, el gober precioso, Ulises, Salinas............... y la larga lista de priistas corruptos, asesinos, ladrones, y demas Mexico no va a ir a ningun lado. Eso queremos para el futuro, para las nuevas generaciones!! UNA BANDA DE NARCOTRAFICANTES (SALINAS, HANKS, BELTRONES), TRAFICANTES DE MENORES (GAMBOA, MARIN) ASESINOS... CARLOS SALINAS DE GORTARI.....!!! ulises ruiz, reyes baeza, pena nieto, montiel,ELBA.... etc.. Hagamos ALGO YA!
ciudadano
2010-02-03 | 12:49:00
El derecho de los "nuevos" humanos que llevan dentro, ellos son un cuerpo que depende de la madre y las decisiones de ellas los afecta. Eso no tiene que ver en que sean libres de decidir, pero en ese momento afectan a otro ser.
jzapatar
2010-02-03 | 11:40:00
Me recordo a una Denisse inteligente, progresista comprometida con las grandes causas del Pais pero que prefiere anular su voto que comprometerlo con alguna opcion

fbobadil
2010-02-03 | 10:37:00
Pobre de Mexico en manos absolutas de Narcisistas Malignos y no solo eso tan cerca y manipulado por otros que son peores los sicarios financieros de los gringossss solo nos queda encomendarnos a la virgen de guadalupe (hecho repugnante y peor fraude de la historia de mexico ) pero en fin ...... se lo dejaremos a la suerte !! vamos Mexico !!!

guille3001
2010-02-03 | 10:26:00
Si por atención se refiere al gasto para la despensa y no juzga sensato el empleo de las mujeres, es decir, que si la comentarista cree que hacen mal, las que realizan alguna actividad política o económica, que no sea el votar y gastar, yo creo que si bien escribe con propiedad lo que escribe no es sensato; en cuanto al artículo, pues comento que debido al dolor que causa la personalidad de algunos políticos es que no nos queda más que la mofa pero hay que pensar que es la justificación suya...

egraby
2010-02-03 | 10:02:00
Yo creo que es como todas las mujeres abandonadas y faltas de atención que solo se dedican a trabajar para llenar su soledad, que de esos ejemplos hay muchos en la politica de México, si no vean a gordillo, a xochitl galvez, a la misma pelos margara, son gente sin autoestima, sin valores, sin principios y que solo buscan agradar a las personas que les conviene para cubirse las espaldas. Lastima pudiendo ser una mujer Mexicana como hay muchas entre el pueblo.

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