jueves, 21 de enero de 2010

Siguen las escandalosas bonificaciones

Siguen las escandalosas bonificaciones
PorEsto 2010-enero-21
Durante 2009, los seis principales bancos norteamericanos pagaron 150 mil millones de dólares en compensaciones a sus ejecutivos/ Impresionante poder de la industria financiera en los más elevados círculos de la política


NUEVA YORK, EU., 20 de enero (AP) Se suponía que los pescados gordos perderían un poco de peso. Después de todo, las firmas más prominentes de Wall Street, según su propia admisión, fueron responsables en parte de la crisis financiera del 2008 y debieron ser rescatadas por el gobierno.
Se esperaba que sus ejecutivos dejasen de recibir bonificaciones cuantiosas en medio de una recesión que dejó a una de cada diez personas sin trabajo en Estados Unidos.
Especialmente después de que el presidente Barack Obama tildó esas compensaciones de escandalosas y prometió ponerles freno.
Al final de cuentas, no obstante, muy poco ha cambiado.
A medida que los grandes bancos comienzan a difundir sus informes financieros del 2009, está claro que las compensaciones están en niveles casi sin precedentes.
Lo que cambia es la forma en que se pagan: en lugar de recibir efectivo, los ejecutivos reciben acciones que no pueden canjear por varios años. El valor de las compensaciones, de todos modos, sigue siendo asombroso.
En forma combinada, los seis bancos más grandes del país habrán pagado 150,000 millones de dólares en bonificaciones, acercándose al récord de 164,000 millones alcanzado en el 2007, poco antes de que estallase la crisis, de acuerdo con la contraloría del estado de Nueva York.
Douglas Elliott, de la Brookings Institution y ex agente de inversiones, dice que la impresión generalizada es que ``les dimos un cheque por 700,000 millones de dólares y ellos hicieron lo que quisieron’’ con ese dinero.
¿Cómo fue que la cultura de las bonificaciones volvió a imponerse?
Aquí una explicación: La intervención del gobierno salvó a los bancos, que dispusieron de préstamos en condiciones ventajosas y otros subsidios. Los bancos podían usar el dinero como mejor les pareciese.
Muchos se jugaron y adquirieron riesgosas acciones, que rindieron altos dividendos cuando se produjo el repunte del mercado. Dado que la paga de los ejecutivos sigue ligada al desempeño, si hay muchas ganancias, las bonificaciones son altas.
Si se cumplen los pronósticos y Goldman Sachs termina el año con más de 10,000 millones de dólares en ganancias, las compensaciones superarían los 20,200 millones del 2007 y cada uno de sus 31,700 empleados recibiría más de 600.000 dólares. Los ejecutivos más exitosos cobrarían millones.
El gobierno fijó límites a las compensaciones, que rigieron hasta que los bancos devolvieron el dinero. Saldados los préstamos, los bancos pueden hacer lo que quieren. En total los bancos recibieron 245,000 millones de dólares y ya devolvieron 162.000 millones.
El malestar con las bonificaciones alcanzó su momento culminante en febrero pasado, cuando AIG (American International Group) decidió pagar 165 millones de dólares en compensaciones a los ejecutivos de la misma unidad que hundió a la compañía. El secretario del tesoro Timothy Geithner reaccionó airado y dijo que impediría esos pagos.
El hecho de que no lo haya logrado refleja el poder de la industria financiera, que está invirtiendo millones de dólares para evitar ciertas reformas, incluidas las que limitarían esos pagos.
Ninguna otra industria ha invertido tanto dinero en cabildeo en la última década.
Entre 1998 y el 2009, representantes de las industria financiera, las aseguradoras y las firmas de bienes raíces gastaron 3,800 millones de dólares promoviendo sus intereses en Washington, según el Centro para Políticas Responsables (Center for Responsive Politics). En el mismo período, la industria energética invirtió 2,600 millones de dólares en esas actividades y la militar 1,080 millones.
En el último ciclo electoral, por otra parte, las empresas financieras aportaron 476 millones de dólares a los candidatos. ``La influencia de los bancos en Washington es impresionante’’, expresó Ira Rheingold, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Defensores del Consumidor (National Association for Consumer Advocates), con sede en Washington. ``Siguen gastando mucho dinero. Es como si nada hubiese cambiado’’.

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